Flux es el resultado de mi práctica fotográfica diaria, un proyecto nacido de la relación entre la captura constante y la fricción de la cotidianidad. A través de este sistema, doy vida a pequeños libros concebidos como un diario visual de fotografía espontánea en blanco y negro.
Utilizando herramientas ligeras y directas —cámaras pequeñas o el teléfono móvil—, busco atrapar los momentos que despiertan mi atención, traduciéndolos de la forma más bella que me es posible. Son fragmentos impresos en un formato ligero de papel comercial, cuyas imágenes reflejan el paso del tiempo y mi propia consciencia —mi presencia— en ese flux perpetuo que se manifiesta en la realidad que habito.
Este proyecto se expande y se comparte en otros espacios:
15 minutos de luz: Mi blog personal, donde publico mis fotografías diarias y las reflexiones que surgen en el camino.
Canal de YouTube: El lugar donde explico todo este proceso y filosofía en un formato audiovisual.
Sin embargo, Flux es el archivo. Mi archivo personal realizado bajo una filosofía sencilla y profundamente minimalista: un ejercicio en el que quitamos todo lo que sobra para concentrarnos únicamente en la luz y en lo que pasa ante nosotros.
FLUX Vol.I es un cuaderno visual construido a partir de fotografías tomadas en Samper de Calanda (España) durante varios días de convivencia, ritual y vida cotidiana en torno a la Semana Santa. Lejos de funcionar como un reportaje documental tradicional, el libro opera como un diario visual fragmentado donde las procesiones, los tambores, los paisajes, los gestos familiares, los símbolos religiosos, las sombras, la arquitectura, el silencio y los pequeños momentos cotidianos coexisten dentro de un mismo territorio emocional.
Todas las fotografías fueron realizadas en blanco y negro siguiendo un enfoque espontáneo, muy cercano a la fotografía instantánea y a la memoria visual. Más que explicar una tradición, el libro intenta transmitir la experiencia emocional de habitar un lugar y observar cómo el ritual, la familia y el paisaje pasan a formar parte de una memoria compartida.
En lugar de un fotolibro tradicional, la obra funciona como un cuaderno de observación, un archivo emocional, un diario visual y una exploración de la memoria y el territorio. Se trata de un libro pequeño, directo y personal; como los propios recuerdos significativos: fragmentados, imperfectos y vivos.
FLUX Vol.II continúa con la idea de la fotografía como un diario visual. Construido en su mayoría a partir de fotografías tomadas con iPhone durante abril y mayo de 2026, el libro reúne fragmentos de la vida cotidiana observados a través de un enfoque personal e instintivo. Árboles, sombras proyectadas, luz dura, autorretratos, siluetas, momentos familiares, trayectos escolares, gestos callejeros, movimiento, quietud, detalles urbanos, huellas, reflejos y pequeñas escenas espontáneas coexisten dentro de un mismo flujo visual.
Fotografiado principalmente en la ciudad donde vivo, el trabajo se mueve entre la observación documental y la abstracción personal, explorando cómo los momentos ordinarios pueden transformarse a través del contraste, la luz, la geometría, el desenfoque y el movimiento. Más que fotografía callejera tradicional, las imágenes surgen de la curiosidad, la presencia y el impulso de fotografiar cualquier cosa que interrumpa silenciosamente la rutina diaria.
Todas las fotografías fueron realizadas en blanco y negro de alto contraste, buscando un equilibrio entre la inmediatez cruda y la atmósfera emocional. De este modo, FLUX Vol.II se convierte lentamente en lo que el propio proyecto sugiere: el paso del tiempo, un ritmo visual, un archivo de la vida ordinaria y una colección de observaciones fugaces. Fragmentado, intuitivo, imperfecto y vivo.
FLUX Vol. III continúa la idea de la fotografía como un diario visual. Construido a partir de fotografías en blanco y negro de alto contraste tomadas de manera instintiva con una Ricoh GR, este volumen documenta las tradiciones taurinas de Frías de Albarracín (Teruel) en 2025. Capturado a través de un enfoque personal y sin filtros, el libro funciona como un archivo histórico y crudo de un solo día de gran intensidad.
La multitud, los toreros, el toro en la plaza, los caballos y la ganadería, las familias y los jóvenes, las calles y los paisajes locales, así como los servicios de protección civil, la tensión, la celebración, el ritual y sacrificio, y los gestos espontáneos, todo coexiste dentro del mismo flujo visual. Fotografiado enteramente desde la perspectiva de un espectador más, el trabajo se sitúa entre la observación documental pura y la inmediatez de la fotografía de calle. Capturadas sin vacilación, las imágenes no ensalzan ni condenan la tradición; simplemente registran una realidad colectiva, dejando las conclusiones en manos del espectador.
Más que un reportaje calculado, estas imágenes surgen de la pura presencia, la curiosidad y el impulso de disparar sin pensar. De este modo, FLUX Vol. III se convierte en lo que el propio proyecto sugiere: el paso del tiempo, un ritmo visual, un registro histórico tangible y una colección de observaciones fugaces. El resultado es un conjunto fragmentado, intuitivo, imperfecto y vivo.